En momentos en que hacemos un reclamo por cambios fundamentales que nos eleven a nuevas cumbres, pienso y escribo sobre la “inteligencia acumulada” por la Agenda Ciudadana y lo que ésta podría ayudar al nuevo gobierno.Los cambios necesarios en aspectos vitales como la educación, familia, salud, seguridad, economía, entre otros, han sido más que estudiados por los ciudadanos que hemos participado de estos diálogos en los que se producen síntesis de las transformaciones que urgen, las cuales están plasmadas en papel con el fin de que sean analizadas por los nuevos regentes del País.
Olvidar los planteamientos de un cambio renovador por parte de esta organización, de entidades tales como el Centro para la Nueva Economía, el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico o los resultados de las investigaciones realizadas en diversas universidades del País es desperdiciar conocimientos y reclamos de la ciudadanía que podrían redundar en múltiples beneficios para todos.
He cotejado mis archivos en la computadora y recuerdo que en junio pasado, previo a las Eleccciones Generales, el liderato de los tres partidos que se inscribieron durante el pasado año, así como los partidos “tradicionales” se expresaron en términos elogiosos sobre la Agenda Ciudadana y manifestaron que los planteamientos recogidos en la misma coincidían con la visión de sus colectividades.
Como sé que del dicho al hecho hay un gran trecho, en estos días he pensado muchísimo sobre lo necesario que sería que el nuevo gobierno retomara las recomendaciones que han surgido del análisis de la Agenda Ciudadana y comenzaran a buscar soluciones mejor pensadas y menos atropelladas que pudieran minar el frágil estado en que nos econtramos todos, como país atrapado en una recesión socioeconómica de grandes proporciones.
En lo que respecta a la educación, por ejemplo, la Dra. María de Lourdes Lara, directora ejecutiva de la Agenda Ciudadana, dijo en Caguas, que entre las acciones necesarias para mejorar la educación del País es que hay que (1) “departidizar” la educación, (2) concebirla como una prioridad 24/7 y (3) que se incluya la educación ciudadana, un elemento fundamental que Caguas ha abrazado mediante su proyecto de Educación Democrática. Como para muestra un botón basta, veamos estos tres aspectos recomendados por los ciudadanos que están interesados en forjar un mejor país mediante la educación.
En primer lugar, nos urge que en el Departamento de Educación cese la práctica de crear puestos para favorecer los intereses particulares del partido en el poder y, en cambio, identificar las necesidades reales de la figura central de nuestras escuelas, el estudiante.
Mientras en Puerto Rico sigamos creando puestos que poco o nada contribuyen al aprendizaje y miremos hacia otros lados, pero no a lo esencial que es crear condiciones que propicien un proceso docente liberador, jamás saldremos del atolladero en que nos encontramos.
Por otro lado, es vital que comencemos a analizar el perfil del egresado que deseamos y en ese proceso, me consta que la Universidad del Sagrado Corazón puede ayudar grandemente porque ya ha producido muchísima y valiosa investigación que podría arrojar nueva luz al escenario en que nos encontramos.
La segunda prioridad planteada por la Agenda Ciudadana en lo que respecta a la educación nos refiere a realmente convertir la educación en prioridad, 24 horas al día y siete días a la semana.
Si en realidad, el nuevo gobierno desea materializar esa aspiración, es tiempo que comencemos a hacer “alianzas” con universidades, colegios privados y asociaciones educativas, además de reinventar las estaciones de televisión y radio pertenecientes al pueblo para que, al fin, hagamos de la educación el medio legítimo para adelantar la superación de todos.
Mientras existan las parcelas educativas, jamás Puerto Rico saldrá del atolladero en que se encuentra porque hay que mirar más alto y en esa mirada todos podríamos salir favorecidos, independientemente si se trata de entidades, colegios y universidades públicas o privadas.
La tercera prioridad tiene que ver muchísimo con la anterior porque cuando la educación se concibe como una prioridad 24/7, entonces la propia comunidad se convierte en un “gran salón de clases”, una aspiración que el Municipio Autónomo de Caguas ha comenzado a forjar mediante la “educación democrática” en una Ciudad Educadora, un proyecto que, de cuajarse cabalmente, podría hacer de la ciudad un modelo para el País: padres, empresas, barrios, comunidades, asociaciones, hospitales, industrias que abren sus puertas, mentes y corazones para convertir sus prácticas en momentos o “faros del saber” en los que los estudiantes pueden encontrarse consigo mismos en el proceso de redefinir sus metas personales, profesionales y de vida.
En resumen, estamos en un buen momento para concebir un cambio educativo más científico que beneficie a todos en el País. Un gobierno en el cual la mitad de sus ciudadanos han depositado su confianza, no debería desperdiciar el conocimiento existente en la Agenda Ciudadana y en diversas entidades serias que le han servido bien a Puerto Rico contra viento y marea, algunas, a veces perseguidas por decir verdades inconvenientes al interés de una ideología. Hacia ellas deberíamos fijar la mirada porque mediante sus aportaciones, ¡todos ganamos!
(Felixlrm@gmail.com)