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La crisis y los anexionistas

altLa crisis económica del país, además de poner al descubierto el fracaso del sistema colonial, también nos trae el saldo de la imposibilidad de la estadidad para Puerto Rico. “Para muestra con un botón basta”, como dice el refrán pueblerino. Vamos a los hechos: Como recordarán, el entonces precandidato presidencial, Jeb Bush, realizó una visita relámpago a la Isla para recaudar dinero. El presidente del Comité Republicano local del momento, Carlos Méndez, aseguró que si ellos (el PNP) ayudaban a Bush en su primer cuatrienio Puerto Rico se convertiría en el estado 51.

Luego de esa visita y salir con la maleta llena de billetes para su campaña, el precandidato Bush condicionó la anexión para Puerto Rico en una actividad política realizada en el estado de Florida. En esa ocasión Bush le dijo al Washington Post que “en última instancia, los líderes políticos (en Puerto Rico) van a tener que hacer frente a este problema (crisis fiscal). Y si hay estabilidad y crecimiento económico, entonces, en algún momento, cree que debería haber un referéndum sobre el estatus de Puerto Rico”.

Este precandidato a la presidencia por el Partido Republicano aunque ha apoyado la estadidad para Puerto Rico desde la campaña de su padre en los 80, en esta ocasión condicionó su apoyo a que la Isla sea el estado 51 por considerar que no se debe entrar al debate del estatus hasta tanto los líderes políticos puertorriqueños decidan cómo atenderán la crisis económica y la deuda de $72,000 millones.

Como se aprecia, las manifestaciones de Bush, amigo tradicional de los estadistas, dan al traste con la teoría y el discurso del PNP en el sentido de que la crisis del ELA se resuelve con la estadidad. De igual manera queda al descubierto que los candidatos presidenciales vienen a Puerto Rico y siempre tienen una discrepancia entre el discurso y el verbo en aquello que tenga que ver con la relación de Puerto Rico con los Estado Unidos. La historia demuestra que republicanos y demócratas solo vienen a ver cuántos incautos se prestan para recogerle el dinero para sus campañas.

El desplante de Jeb Bush al PNP demuestra como los candidatos presidenciales dicen a un discurso aquí y allá otro. Lo acontecido en el caso de este precandidato republicano es el mejor ejemplo. Fijémonos que Bush aquí le dijo al PNP en su visita aquí que favorecía la estadidad, mientras que tres meses después y frente a sus seguidores en el estado de la Florida cambia el discurso y condiciona la anexión de Puerto Rico al pago de la deuda.

Obviamente, Jeb Bush no era tonto, sabia que un Puerto Rico estado sería una carga muy pesada para el tesoro federal. Eso conllevaría a la larga que los contribuyentes estadounidenses paguen los “platos rotos” de anexarse un territorio de fuertes raíces caribeñas, con una nacionalidad propia y para colmo en quiebra.

La suerte Bush por favorecer la estadidad ya es conocida, lo mismo le sucedió a Marco Rubio; y finalmente cuando se le preguntó al ya virtual candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, sobre la crisis de Puerto Rico, dijo que el problema con Puerto Rico es que su deuda es muy alta y reiteró que no hay rescate para Puerto Rico que le cueste a los contribuyentes estadounidenses.

En síntesis, la bancarrota del ELA también es la bancarrota de la posibilidad de la estadidad. Estados Unidos no demuestra hoy tener la mínima intensión de socorrer, apoyar o rescatarnos frente a la crisis de un gobierno en quiebra. Hay que, como pueblo, exigirle al Congreso que cumpla con su responsabilidad con esta crisis por ser nosotros su colonia y ser ellos quienes tienen el poder que nos usurparon hace 117 años.



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