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Dando en el Punto

altLos contrastes de “promesa”

El proyecto PROMESA, donde se crea una junta de control fiscal que será el verdadero poder en Puerto Rico, pasó su primera prueba. Es decir, la controvertible ley ya fue aprobada por el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes federal. En los próximos días esta legislación será llevada al pleno cameral donde probablemente sea aprobada. Luego, según el trámite legislativo le tocará el turno al Senado federal.

Aquí el escenario se anticipa más complicado, pues hay una fuerte oposición demócrata, incluyendo al precandidato presidencial Bernie Sanders. Aunque los demócratas no son mayoría, disponen de mecanismos para evitar que PROMESA sea llevado a votación. Estaría por verse la suerte que pueda correr este proyecto.

Lo que propone PROMESA es que probablemente antes de que termine el año Puerto Rico sería gobernado por siete americanos no electos que tendrán todos los poderes que en este momento la Constitución de Puerto Rico les da a funcionarios electos.

Es por ello que resulta un poco absurdo ver el país forrado de cruzacalles de políticos y ver en televisión anuncios de candidatos haciendo promesas de mejorar el desarrollo económico, la salud, la vivienda, todo sin tomar en cuenta ninguno de ellos que no podrán hacer nada a partir de la designación de la junta de control fiscal.

Pero si lo anterior le resulta absurdo el caso del comisionado residente, Pedro Pierluisi, uno de los que aspira a la candidatura a la gobernación del PNP, ha sido el más patético. Cuando se planteó por primera vez la junta de control fiscal, Pierluisi declaró en noviembre del 2015: “Cualquier persona en posición de liderazgo que promueva o apoye la creación de una junta de control fiscal federal, acepta su fracaso como líder y se inhabilita para llevar las riendas de nuestro gobierno”.

Pero cuando el proyecto fue llevado en votación en el Comité de Recursos Naturales, la semana pasada le votó a favor y dijo: “Este ha sido un gran paso para ayudar a los puertorriqueños, toda vez que el gobierno se encuentra a punto del colapso e incumpliendo con sus obligaciones con los ciudadanos y acreedores”. Posteriormente, Pierluisi indicó que la junta es “la transición hacia la estadidad”, a pesar de lo claro que se les ha dicho a los puertorriqueños en Washington que en medio de la tremenda crisis fiscal nadie debería estar pensando en la anexión.

Como era de esperarse su contraparte en la carrera a la gobernación del PNP, Ricardo Rosselló, le cayó como bombero. Ello resulta en un contraste que Rosselló, hijo, quien aún no explica cómo iría a cumplir sus “promesas” bajo el monitoreo de la junta de control fiscal; no se opone en principio que un organismo como PROMESA controle al gobierno de Puerto Rico. Mientras que por otro lado su compañera de papeleta, Jenniffer González, está en récord por haber apoyado la supervisión federal tan pronto se anunció la misma.

Como se aprecia, el liderato máximo del PNP tiene versiones diversas sobre PROMESA, aunque en principio ambos (Pierluisi y Rosselló) favorecen la intervención federal ante la crisis del país. Lo que no se percatan es que al favorecer la junta aceptan que los puertorriqueños no somos capaces de administrarnos. Esto porque desde la óptica del Congreso no hay diferencia entre rojos y azules y ellos (el PNP) son parte de la debacle. De esta manera no solo con la Junta de Control Fiscal muere el ELA, sino que también se coloca en el ataúd político a la estadidad federada.



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