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Dando en el Punto

altLA RENUNCIA DE PERELLÓ

Luego de la renuncia de Jaime Perelló como presidente de la Cámara de Representantes, resulta de rigor examinar algunos ángulos de ese evento. Como se conoce el presidente del PPD, David Bernier, sentenció que era incompatible ser candidato de ese partido a gobernador y mantener como presidente legislativo cameral a quien hasta el pasado lunes fuera líder de la mayoría popular en ese cuerpo.

La solicitud de renuncia al presidente cameral por parte de Bernier sucedió luego de que en el Tribunal Federal se conociera de los vínculos directos de Perelló con su amigo y recaudador quien era miembro de su comité finanzas y al mismo tiempo contratista de la Cámara de la Representantes. En su defensa y para desviar la atención, Perelló levantó el argumento de que toda esta controversia se debía a chismes del PNP. Ahí precisamente tenemos que hacer un alto para el análisis.

Es un hecho innegable que en el pliego acusatorio de este caso, algunos de los subalternos de Perello se declararon culpables de un esquema de corrupción. Es un hecho innegable que estos subalternos, bajo juramento señalaron que hubo “traqueteo’ en la otorgación de subastas para favorecer la contratación de “3 Comm Global” compañía inscrita por el recaudador “deluxe” de Anaudi Hernández. Es un hecho innegable que en esta contratación fue para cambiar el cuadro telefónico de la Cámara y que el mismo luego de instalado no funcionó, pero se pagó una suma millonaria de fondos públicos por su compra. Es un hecho innegable y declarado por Anaudi Hernández bajo juramento, que como parte de sus funciones en el comité de finanzas de Perelló levantó entre $60,000 a $75,000.

Es decir, por un lado Anaudi Hernández, bajo el velo corporativo de 3 Comm Global recibió beneficios millonarios indebidos en contratos con la Cámara de Representantes bajo la presidencia de Perelló; y por otro lado el controvertible recaudador pagaba por esos beneficios con la tarea de allegar sumas astronómicas de donativos políticos al ahora expresidente cameral. Esa relación de “pítcher y cátcher” donde se tiene relación política como parte de un comité de finanzas de un candidato y simultáneamente una relación contractual en el ámbito gubernamental, es a todas luces una falta ética y de moral política. Peor aún, si esos mismos eventos hubiesen sucedido en una agencia, departamento de gobierno o municipio, se hubiesen violado varios artículos de la Ley de Ética Gubernamental.

En el “affair” Perelló-Anaudi, no es aplicable el estatuto de la ética gubernamental por ser la Cámara de Representantes el juez de sus propios miembros según la disposición constitucional. De esta forma es fácil concluir que Jaime Perelló sabía que no violaba la Ley de Ética Gubernamental y el recurso aplicable por su falta de ética era el Reglamento de la Cámara, el cual él mismo no se aplicaría. De esta manera como presidente cameral Jaime Perelló pudo hacer negocios millonarios con fondos públicos con su más fiel recaudador de donativos políticos, porque en última instancia era él quien controlaría su suerte ética en el cuerpo que presidia.

En otras palabras Perelló jamás hubiese pensado que su juicio político hubiere sido fuera del mármol del Capitolio, donde no tendría ninguno control del escenario. De esta manera irónicamente la corte del imperio ha sido el “chacal” o verdugo de la presidencia cameral de Jaime Perelló; quien en su juicio político queda demostrado tiene pocas amistades pero escogidas. Por lo que solo queda por preguntarse… ¿dónde están los alegados chismen?



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