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Un grito

altEsta semana, el 23 de septiembre, se conmemora el Grito de Lares.  Este es uno de los eventos históricos más importantes y de mayor relevancia en el desarrollo cultural de Puerto Rico.

Ese día, en 1868, el pueblo se levantó en contra de la indiferencia y el abuso del gobierno. El Grito de Lares significó una movilización de distintos sectores, desde el esclavo africano y el jíbaro más pobre hasta los extranjeros agricultores, criollos educados y acaudalados; toda la población unida.

Por la relevancia de los reclamos establecidos, esa lucha -independientemente de su éxito o fracaso- implicó elementos de modernidad para nuestro pueblo. Recordar el Grito de Lares es un compromiso dentro del proceso de evolución de nuestra sociedad puertorriqueña. Es reconocer nuestro pasado, nuestra historia, lo que somos y de dónde surgimos. Incluso nos remite a orientarnos hacia dónde nos debemos dirigir.

Hoy, al igual que en los tiempos del Grito de Lares, necesitamos una movilización de todos los sectores de la sociedad. Como en días recientes señaló el juez Juan R. Torruellaa, es necesaria una resistencia civil ante la Ley PROMESA.

Sin embargo, ante la frustración, incertidumbre, desesperanza y falta de ilusión imperante en nuestra Isla ya no basta con una simple lucha contra la Ley Promesa.

Al igual que en el periodo del Grito de Lares, esto va mucho más allá. También debemos protestar por el descaro de muchos líderes políticos, que desperdician millones de dólares compensando a sus amigos.

Asimismo debemos protestar contra el padrinismo y amiguismo rampante en todas las esferas del gobierno y sus famosos empleados atornillados. Sería muy inocente pensar que el lío de las becas presidenciales de la UPR es un caso único y aislado; lo mismo que el caso de Anaudi, Coquito y los famosos empresarios con Roselló. Tristemente, ese es nuestro diario vivir y lo que lamentablemente nos ha llevado hasta donde estamos. Contra todo eso debemos mostrar nuestro inconformismo, coraje y frustración.

En nuestros días, más que nunca, debemos reflexionar sobre el pasado, para entender nuestro presente y construir un mejor futuro. Debemos aprender del legado que nos dejaron los grandes líderes del Grito de Lares, como: Ramón Emeterio Betances, Mariana Bracetti y José Francisco Basora.

Históricamente tenemos que visualizar la lucha de Lares como un movimiento que nos inspire, al igual que otras grandes figuras como Luis Muñoz Marín, Luis A. Ferré y el gran William Miranda Marín; es necesario aprender de sus luchas y de sus visiones. Claro que un mejor Puerto Rico es posible, cuando tengamos la valentía y voluntad de acabar y denunciar todas estas atrocidades. Antes, nos urge un Grito.



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