Dedícate a la Salud. EDIC

EduPensar: Las 10,000 horas del éxito

altUna de las variables del éxito de las que nos habla Malcolm Gladwell en su libro “Outliers: The Story of Success” es la relacionada a la dedicación o al número de horas requeridas para perfeccionar el desempeño en cualquier actividad humana.

Nadie que haya alcanzado el éxito, llámense los Beatles, Bill Gates, Bobby Fischer, Mozart o cualquier otro entre los grandes, ha logrado el éxito y la grandeza haciendo el “esfuerzo mínimo”, sino, por el contrario, “sudando la gota gorda” mediante la tenacidad.

A manera de ejemplo, para aquellos que creen que Mozart fue un genio desde sus inicios, hay un estudio de Harold Schomberg quien nos revela que ese genio musical no  produjo sus mejores obras “hasta que llevaba más de veinte años componiendo”. Es decir, el genuino éxito de los que están “fuera de serie” está en poseer una significativa habilidad en algo, pero además en perfeccionarse mediante una larga jornada o en un término aproximado de 10,000 horas, un tipo de número mágico hacia la grandeza.

Una de las historias centrales del libro de Gladwell es la relacionada con el éxito posterior de los Beatles, al hacer su entrada en los Estados Unidos en 1964. La real historia del triunfo de este grandioso grupo musical se esconde tras bastidores en la experiencia que tuvieron siete años antes en Hamburgo, Alemania.

El propio John Lennon explica todo lo que precedió al éxito posterior que nosotros conocemos: (Allí en Hamburgo)… “íbamos mejorando y ganando confianza. Era inevitable, con toda la experiencia que daba tocar toda la noche. Y al ser extranjeros, teníamos que trabajar aún más duro, poner todo el corazón y el alma para que nos escucharan.

En Liverpool, las sesiones sólo duraban una hora, así que sólo tocábamos las mejores canciones, siempre las mismas. En Hamburgo teníamos que tocar ocho horas, así que no teníamos más remedio que encontrar otra forma de tocar”.

Nos narra Gladwell que los Beatles  cerca de su éxito en 1964, habían actuado en directo unas mil doscientas (¡1,200!) veces y que “para comprender cuán extraordinario es esto, conviene saber que la mayoría de los grupos de hoy no actúan mil 1,200 veces ni en el curso de sus carreras”.

A lo que se refiere Gladwell en su magistral libro es que nadie que anhele alcanzar el éxito y la posterior grandeza puede hacerlo desde una “zona cómoda”. Los verdaderos “fueras de serie” acumulan horas de estudio, desempeño o ejecución que conlleva “sacrificio”, una experiencia que, para muchos, no es más que una pura “diversión”…

Como educador, cuando analizo este libro, me reitero más que en Puerto Rico jamás alcanzaremos unos niveles educativos que nos permitan competir con los mejores en el mundo si nos conformamos con poco esfuerzo. pero esperando grandes cosas, como si la grandeza estuviera en “baratillo”.

El libro “Outliers: The Story of Success” nos invita a reflexionar en torno a un sistema educativo que valora poco o nada la maximización del tiempo. Mientras que aquí dedicamos, aproximadamente, 180 días lectivos en cada curso escolar, en otros países, particularmente algunos asiáticos, dedican 240 días o más, pero nos quedamos sorprendidos respecto a por qué otros se quedan con los mejores puestos a nivel global.

La invitación subyacente del libro de Gladwell es a que es hora de reflexionar y cambiar nuestros modos de proceder. ¿Queremos escuelas, colegios y universidades que produzcan gente competente y capaz de confrontar los inmensos retos de una sociedad donde sólo prevalecen los mejores?

Bueno, pues es hora que echemos a un lado esas fórmulas mediante las cuales todo se “acelera” como si el conocimiento y el desempeño de excelencia pudieran lograrse con fórmulas mágicas. Es tiempo ya para dejar de pensar que en nuestras escuelas, colegios y universidades todo puede ser sometido a un tipo de alteración o manipulación caprichosa, como si se tratara de esas plantas o animales que “alteramos” con el fin de que produzcan en el menor tiempo posible.

La educación completa requiere tiempo, exige esfuerzo y el éxito o la posterior grandeza sólo pueden alcanzarse a fuerza de tesón y dedicación. Es tiempo que todos, particularmente los padres a quienes les importa el futuro de sus hijos, comencemos a mirar el tiempo como una variable significativa en la búsqueda de nuestra competitividad.

A todos nos conviene concebir el éxito de una manera más integral porque, sin duda, el tiempo que dedicamos a estudiar o a perfeccionarnos en cualquier área de nuestras vidas determina el logro de nuestro máximo potencial. El éxito y la grandeza están al alcance de quien demuestra voluntad, disciplina y maximiza su tiempo.

Felixlrm@gmail.com



Compartir en Medios Sociales
 

Regístrate para poder comentar.

Redes Sociales - Conéctate

FacebookTwitter
Banner

Nuestra Portada