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Dando en el Punto

altUN PIPIOLO ARREPENTIDO (Parte 2)

Luego de las elecciones de 2004, donde el PIP no quedó inscrito, conocí de la anécdota de un amigo pipiolo (Lester Molina) quien se negaba a dar su firma para reinscribir el partido.

Este, ahora expipiolo, visitaba una farmacia donde en las afuera había un notario del PIP quien le pidió su firma para reinscribir a ese partido. A esta solicitud Lester le respondió al notario, que cuando saliera de la farmacia le daría la firma. El amigo entró a la farmacia y procuró tardarse lo más posible para evitar tener que firmarle al notario del PIP.

El notario del PIP esperó en las afueras del establecimiento lo que propicio que el amigo Lester no tuviera más remedio que al salir dar su firma en aquel momento en deferencia del patriota que le aguardó más de lo razonable por su endoso.

Desde ese momento Lester se convirtió de facto en un pipiolo arrepentido, por nunca haber tenido el ánimo de reinscribir al PIP en ese momento y también se convirtió en un expipiolo, pues nunca regresó a las filas del PIP como votante.

Hoy este expipiolo es un intenso colaborador en las redes sociales de la candidatura independiente a la gobernación de Manuel Cidre.  La pregunta que razonablemente cualquiera se haría es por qué este expipiolo no regresó a las filas pipiolas y qué hizo el PIP para que casos como el de Lester no fueran un patrón.

Lo cierto es que el colectivo pipiolo tanto en el 2004,  como en el 2008 y 2012 nada hizo de presentarle al independentismo un proyecto político más allá de la inscripción de un partido. De hecho, nada se aporta con esa franquicia para crear un proyecto alternativo unitario donde el independentismo pueda proyectar un crecimiento sostenido que marque la diferencia para adelantar la independencia.

Obviamente alguien criticará mi planteamiento diciendo que hoy la compañera María de Lourdes Santiago tiene el respaldo de varias agrupaciones no pipiolas, lo cual sabemos es cierto. Lo que no tiene María de Lourdes es el respaldo de los que como Lester dejaron el redil pipiolo porque se cansaron de no ver un partido inclusivo con algún proyecto político para el país y de los acercamientos tradicionales del PIP al resto del independentismo solo para recabar su apoyo en el año electoral.

El mejor ejemplo de lo anterior resulta ser el caso del apoyo del excandidato a la gobernación del Movimiento Unión Soberanista (MUS), Lcdo. Arturo Hernández, a la candidata del PIP María de Lourdes Santiago; apoyo que el PIP le negó a la presidenta del MUS, Lcda. María de Lourdes Guzmán, en su aspiración independiente como candidata a representante del Precinto 4 de San Juan.

Si es bueno que todos los independentistas respalden a la candidata del PIP a la gobernación bajo la consigna “juntos por la independencia”; también debe ser bueno que todos los independentistas del precinto 4 de San Juan respalden la aspiración de la compañera María de Lourdes Guzmán para todos los independentistas de ese precinto estar junto en una misma aspiración.

De esta manera y entre otras razones la autoexclusión de pipiolos de las filas de este colectivo ha sido el patrón visto desde 2004 al 2012. Lo anterior, unido al elitismo tradicional pipiolo, ha convertido el escenario electoral del PIP en uno donde el riesgo de retener o no la franquicia parece ser la única preocupación de pipiolismo puertorriqueño. La historia del 2016 está por verse, lo que tiene a muchos pipiolos prendiendo velas para ver qué suerte les depara el evento electoral de próximo martes.



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