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Dando en el Punto

altA UN MES DEL PLESBICITO

En mi anterior ensayo signifiqué la pérdida de credibilidad a corto plazo del gobernador, Ricardo Rosselló. Esto de cara a la celebración del plebiscito del 11 de junio. Esa pérdida de credibilidad no se da en el vacío, sino todo lo contrario. Hay ocho elementos que llevan a que el discurso del Ricardo Rosselló de ahora, a un mes del plebiscito, no sea el mismo del discurso del Ricardo Rosselló de la campaña. Veamos:

Sobre la transparencia, Ricardo Rosselló prometió en la campaña una administración abierta a escrutinio público sin limitaciones, obviamente él sabía que el país no olvida la administración de su padre. Hoy no hace público el presupuesto, no hace público los planes fiscales y se niega a auditar la deuda.

Sobre la deuda pública, Ricardo Rosselló dijo que se podía pagar y rechazaba la quiebra, hoy firmó la ley de moratoria y solicitó la quiebra.

En la campaña, Ricardo Rosselló prometió no tocar las pensiones, pero hoy incluyó en su plan fiscal un recorte del 10% a las pensiones de los jubilados del gobierno. Sobre la UPR, Ricardo Rosselló prometió en la campaña inyectarle $450 millones, lo que hoy no hace y peor aún, le propuso en su plan fiscal un recorte de $512 millones. En la campaña Ricardo Rosselló criticó enérgicamente los impuestos que García Padilla le impuso al país y prometió bajar o eliminar estos impuestos. Hoy Ricardo Rosselló no ha bajado ni eliminado ningún impuesto y peor aún ya suman sobre 90 nuevas contribuciones a los que ellos llaman los más vulnerables.

En torno al empleo público, Ricardo Rosselló prometió como candidato que no habría despidos, hoy como gobernador incluyó el despido de empleados públicos en el plan fiscal que le presentó a la Junta de Control Fiscal. A eso súmele la amenaza laboral por  los recortes a los municipios, las reubicaciones arbitrarias  del empleador único y la eliminación de beneficios en las corporaciones.

Sobre un aumento del salario mínimo, que Ricardo Rosselló expresara en su primer mensaje a la Asamblea Legislativa, en torno a esta afirmación al día siguiente dijo que solo era una aspiración y no un hecho inmediato.
Sobre la corrupción gubernamental aquí sí que el PNP y Ricardo Rosselló botan la bola. Prometieron cero tolerancia a la corrupción, para distanciarse del anterior “Rossellato” y el “Fortuñato”.

Pero tan reciente como la semana pasada se dio a conocer que la administración de Ricardo Rosselló repartió el botín de más de $100 millones en primas de seguros públicos en el Departamento de Hacienda; y en ese proceso benefició a varios de sus principales donantes de campaña a la gobernación por el Partido Nuevo Progresista (PNP). De igual forma, la Asamblea Legislativa y algunos municipios PNP se han convertido en refugios de políticos derrotados y carreristas mientras Ricardo Rosselló guarda silencio. Ahí están los contratos de Edwin Mundo, Jorge Santini, Albita Rivera, Aníbal Vega Borge y Roger Iglesias, entre otros.

Como se aprecia los hechos y, como dice el refrán pueblerino, no es lo mismo con quitarra que con violín. De igual manera es fácil concluir que el pueblo rechaza el “más de lo mismo” sean rojos o azules. Con ese escenario a un mes del llamado plebiscito ya Ricardo Rosselló rindió su caudal político y se convierte temprano en su administración en un calco de administraciones pasadas.



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