Dedícate a la Salud. EDIC

LECCIONES DE GUAYNABO CITY


altCon la victoria del aspirante a la Alcaldía de Guaynabo Ángel Pérez, como sucesor de Héctor O’Neill, se ponen de manifiesto varios mensajes que el electorado envía a  nuestra clase política.  La contundente victoria con el  70% de los votos favoreciendo a ganador, es obvio que pierde el otro aspirante y quienes lo favorecían. Es decir con la derrota del Senador Carmelo Ríos se derrota su mensaje, su trayectoria política y se pone en entredicho su futuro.  Veamos.
El Senador Carmelo Ríos tiene dos estigma en la política puertorriqueña.  De ninguna de las dos se ha podido zafar y por lo tanto al no superar las mismas queda marcado. La carga política de esa marcación le pasó factura en la elección especial por la alcaldía de Guaynabo. Peor aún Carmelo, por lo menos visiblemente, nunca ha hecho esfuerzo por buscar su otra cara de la moneda política. Me refiero al mote de “Cash-melo” que le otorgara el fenecido analista Benny Frankie Cerezo y su etiqueta de machista que se ganara por manifestaciones hechas por el propio Carmelo sobre la figura de la mujer legislativa.
Esos dos elementos son la tara de Camelo Ríos, quien tendrá que seguir lidiando con la misma en su carrera política. Alguien dirá que el Senador Ríos lleva varios cuatrienio cosechando victorias en su distrito. Claro mientras la maquinaria lo protege en los eventos electorales de cada 4 años en un distrito eminentemente PNP, cualquier incumbente prevalece sin problemas. Pero cuando hubo que escoger entre ese incumbente y otra alternativa superior, el propio electorado novoprogresista le dijo NO, como sucedió el pasado sábado.
Era cuesta arriba pretender suceder a un incumbente como Héctor O’Neill, acusado en la opinión pública de abusador y maltratante de mujeres; con el carimbo de machista en la frente como es el caso del Senador Ríos.  Igualmente es difícil sustituir a un Ejecutivo Municipal señalado de múltiples actos de mal manejo y despilfarro de fondos públicos, como es el caso de la administración de O’Neill y tener la tabilla de ser un político avaro  significado que le acompaña al Senador el mote de “Cash-melo”. A lo anterior añádale que en política hay amores que mata. Los endosos que recibiera el Senador Ríos para ocupar la poltrona municipal guaynabeña lejos de ayudarle, a mi juicio, le hicieron daño. El propio electorado PNP rechazó las bravuconerías del Presidente del Senado Thomas Rivera Schatz, rechazó el endoso de Carlos Romero por no tener peso debido a su desgaste político, rechazó el endoso de Luis Fortuño por ser ahora cabildero de los bonistas buitres y por último la campaña abierta de Héctor O’Neill buscando votos para Carmelo Ríos representó un insulto a la inteligencia de cualquier buen estadista votante y residente de Guaynabo.
En síntesis, el país llámense populares,  penepes o independentistas está cansado del continuismo y estilos políticos tradicionales representados por figuras como Héctor O’Neill. La elección especial por la Alcaldía de Guaynabo sin ser el propósito sirvió de escenario especial para que el electorado del PNP le enviara un mensaje a su liderato.  Esa una de esas lecciones es que la bancarrota moral y económica del país tiene nombre y apellido. Es culpa de los políticos como O’Neill y aquellos que con su verbo y acciones se apegan a personeros como el ex-alcalde. El mejor ejemplo de lo anterior lo vemos en lo sucedido en Guaynabo City con el derrotado candidato Alcalde Carmelo Ríos. 



Compartir en Medios Sociales
 

Regístrate para poder comentar.

Redes Sociales - Conéctate

FacebookTwitter
Banner

Nuestra Portada