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Cuatro preguntas para una solución

Todos tenemos una idea bastante clara sobre cómo piensa un deudor: “Por más que trato y trato, los chavos no me dan…” Ahora bien: ¿cómo debería pensar?

Te voy a compartir un método el cual aprendí hace poco de un libro titulado:  Cómo Suprimir Preocupaciones y Disfrutar de la Vida? Su autor fue Dale Carnegie, quien nació en el 1885 de una humilde familia de agricultores y criadores de cerdos, en un campo de Missouri. No se cogió pena ni creó una franquicia de excusas: simplemente estudió y trabajó duro. Terminó siendo uno de los escritores de libros de autoayuda más famosos y ricos de su era.

En el capítulo 5 de su libro nos da un método que aprendió de un ejecutivo de su casa editora (Simon & Schuster) de nombre Leon Shimkin. Luego de leerlas, me sorprendió su sencillez y eficacia. Pensé entonces: si este método es eficaz para tomar decisiones ejecutivas en corporaciones multinacionales, ¿será efectivo para mis clientes? ¿Podré adoptarlo en mi trabajo? Lo probamos esta mañana en una reunión de nuestro equipo de trabajo y funcionó rápido y muy bien.

Antes de enumerarlas y discutir el método, déjame compartirte lo que son las preocupaciones para ti: son veneno. Las preocupaciones, en especial las económicas, afectan tu mente y tu cuerpo. Son muchas las personas quienes a diario caen en depresión. Muchos exploran, intentan y hasta logran suicidarse por simplemente no saber cómo enfrentar sus deudas y gastos. Además, recuerda que la confusión siempre crea preocupación. Por ello, su mejor antídoto es el conocimiento. 

Pregunta 1: ¿Cuál es el problema? Sencillo. Usualmente, los deudores tenemos un problema: los chavos no dan. 

Pregunta 2: ¿Cuál es la causa del problema? Contestar esto puede ser más complicado. Desempleo, inflación, el nene entró a la universidad, te lesionaste o incapacitaste física o mentalmente para trabajar, eres adicto a los casinos o a las tiendas, te pidieron el divorcio, fundaste un negocio y salió mal… Lo importante es que recuerdes que si no puedes identificar la raíz del problema, se te hará muy difícil solucionarlo.

Pregunta 3: ¿Cuáles son las posibles soluciones al problema? Ya en esta etapa, tienes que ponerte los pantaloncitos largos. Como escribió San Pablo: “Examinadlo todo y retened lo bueno”. Aquí hay que evaluarlo todo: ¿vendes o no tu casa? ¿tratas de modificar la hipoteca? (cada día más y más difícil). ¿Sacas los nenes del colegio y los matriculas en la escuela pública? ¿Entregas el carro…?  Lo importante es que no descartes soluciones sin examinarlas detenidamente. Y al hacerlo, debes establecer prioridades para el beneficio tuyo y el de tu familia.

¿Qué es más importante para ti: entregar al banco un carro que paga $700 al mes (el cual no puedes vender porque debe más de lo que vale) o sacar a tus hijos del colegio? Te sobraron $300 esta quincena y tienes un cobrador llamándote noche y día exigiéndote dinero, pero se le dañó el carburador al único carro que tienes para ir a trabaja. Y adivina qué: arreglarlo te cuesta $290. ¿Me hago entender?

Pregunta 4: ¿Cuál solución sugieres? Definitivamente, eres una de las mejores personas para sugerir soluciones a tus propios problemas. Sin embargo, la complejidad de la solución puede depender de muchísimas variables.  La primera de ella es: ¿cuán objetivo puedes ser si estás confundido o deprimido por la severidad o complejidad de tu problema? Dentro de ese abismo en el que te encuentras, ¿puedes ver la magnitud del problema y la variedad de soluciones, por ti mismo? Por ejemplo: Si te demandaron para ejecutarte la hipoteca de tu casa y recibiste un emplazamiento que dice que, si no contestas adecuadamente en 30 días, el tribunal podrá condenarte al pago acelerado de la deuda y vender tu casa en pública subasta. ¿Qué sientes? ¿Miedo? ¿Preocupación? ¿Desesperación? Si eres de carne y hueso, definitivamente que sí. 

Entonces, ¿qué vas a hacer?  Créeme, ir al banco a hablar con un agente de “loss mitigation” no te va a ayudar.  Ese avión se te fue. A un problema económico legal no lo puedes enfrentar con soluciones fuera del tribunal (salvo que tengas la totalidad del balance adeudado para reinstalar el préstamo hipotecario). Por ende, debes buscar asesoramiento profesional de acuerdo con la seriedad de tu problema.

Conclusión: Háblate! Cada vez que enfrentes una situación difícil, plantéate estas cuatro preguntas y escribe sus respuestas. El mero hecho de tenerlas por escrito frente a ti te ayudará a definir el problema y a identificar soluciones verdaderamente efectivas. Y la quiebra es una solución legal a tus problemas económicos, la cual no puedes descartar sin contemplarla con seriedad y sin miedos.

El autor es abogado y notario, agente de alivio de deudas, con oficinas en Caguas. Sus reacciones son bienvenidas a través del 787-286-9775 o escribir a carlosalbertoruizquiebras@gmail.com.



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Comentarios  

 
0 #1 Nilda emilia 25-07-2016 12:21
Estoy agradecida a Dale Carngie, dios me dió la oportunidad de asistir a un curso de Comunicación Eficaz y Relaciones Humana. Desde entonces ha mejorado mis relaciones con las persona.
Muchas gracias.
 

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