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EduPensar: El conocimiento es poder

altOtro beneficio que he derivado de leer el libro “Outliers: The Story of Success” de Malcolm Gladwell es saber de la existencia de “ escuelas charters” llamadas “The Knowledge is Power Program” (KIPP), ubicadas en zonas de pobreza, en las que ya se obtienen unos resultados interesantes.

Aunque el concepto de escuelas charters se ha convertido en una mala palabra para algunos, la realidad es que, según entidades serias, como el Bookings Institution, estas escuelas están cambiando vidas en los barrios más pobres de los Estados Unidos.

La referida entidad ha dicho sobre KIPP que en sus escuelas el “aprendizaje es primero” y las mismas están “erradicando el sentimiento de imposibilidad y desesperanza y proponiendo, en cambio, una serie de métodos esperanzadores”, particularmente en los sectores deprimidos de la sociedad.

Los estudiantes interesados en ellas están conscientes de que este tipo de escuela exigirá sacrificios en la ruta dirigida a entrar a colegios y universidades y, por lo general, su admisión se hace mediante un tipo de sorteo, cuando los asientos escasean, así que no dejan pasar la oportunidad.

En enfoque KIPP está en 200 escuelas de los Estados Unidos, tiene 80,000 estudiantes matriculados y ya ha impulsado a más de 10,000 estudiantes a estudiar en universidades de los Estados Unidos, así que sus resultados no son poca cosa, cuando se trata de tocar vidas de estudiantes pobres que deciden triunfar desde los barrios azotados por el crimen, el discrimen y la “desesperanza aprendida”…
En su libro, Gladwell se refiere a una de esas escuelas, la Lou Gehrig, ubicada en el Broxn Sur, uno de los barrios más pobres de la ciudad.

¿Qué “magia” se produce en una escuela KIPP a diferencia de otras con menguados resultados?  Pues bien, volvemos a una de las características que definen a los que triunfan, a quienes están “fuera de serie”. Esos estudiantes que deciden matricularse en KIPP saben que sus fines de semanas y veranos de fiesta y juerga terminan y que tienen que abrazar la disciplina y maximizar su tiempo en las tareas escolares.

De nuevo y reitero, cuando se habla de alcanzar el éxito y la grandeza, ese estado no está en baratillo. El mismo requiere “tiempo en tarea” y eso es, precisamente, lo que hacen los estudiantes de KIPP y los que triunfan: primero, aprovechan las oportunidades, dentro o fuera de la escuela, y, segundo, demuestran paciencia y maximizan su tiempo.

El planteamiento de Gladwell es que cuando se analizan los casos de personas o grupos que tienen éxito, por ejemplo durante el verano, “los más ricos a quienes, por lo general, sus padres les ofrecen una variedad de experiencias de aprendizaje, llegan en septiembre a sus escuelas y sus notas en lectura han subido más de 15 puntos.

En cambio, los niños más pobres vuelven de las vacaciones y sus calificaciones en lectura han caído casi 4 puntos. Puede que los niños pobres aprendan más que los ricos durante el año escolar, pero durante el verano se quedan atrás”. Su tesis es que, prácticamente, la ventaja que los estudiantes ricos les sacan a los pobres resulta de las oportunidades de aprender algo que tienen los niños más privilegiados, mientras ¡no están en las escuelas!


Para ilustrar su punto, Gladwell nos habla del caso de Alex y Katie.  Alex Williams se crió con padres que creían en el cultivo concertado. Lo llevaban a los museos, lo matriculaban en programas especiales y lo enviaban a campamentos de verano, donde también recibía clases.  Cuando se aburría en clases, tenía muchos libros que leer y sus padres creían que había que mantenerlo inmerso y activo en el mundo que le rodeaba.

En cambio, a Katie Brindle, la niña de un barrio pobre, sus padres no tenían dinero para enviarla a un campamento de verano, no asistía a clases especiales y sus horas de ocio, en lugar de leer libros, las pasaba frente a una televisión, despreocupada por completo.

El planteamiento central es que no existen diferencias abismales de inteligencia entre Alex y Katie, sino que el propio sistema educativo anda distraído en diversas razones que no explican el genuino aprendizaje y que, la variable tiempo en aprendizaje es fundamental, particularmente cuando se habla de las escasas oportunidades de aprendizaje “fuera de la escuela” que existen para quienes se encuentran en la parte más estrecha del embudo.

¿Cuál es la diferencia real entre una escuela KIPP, donde el conocimiento es poder y cualquier otro tipo de escuela? Es que en ellas todo su personal y los estudiantes que deciden matricularse en las mismas saben que las oportunidades hay que saberlas aprovechar y que la paciencia y la dedicación que demuestran los asiáticos que saben cultivar el arroz 360 días del año son las verdaderas variables vitales de quienes abrazan el poder que da el conocimiento. Sin duda, el proverbio chino lo ilustra mejor:  “Trescientos sesenta días al año levántate antes del amanecer y la prosperidad de tu familia llegarás a ver”…  Felixlrm@gmail.com



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