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EduPensar: Una apuesta a la educación

altEn Caguas se apuesta a la educación de variadas maneras. Desde hace más de una década, la educación de todos los que conviven y aspiran a una vida mejor es prioridad en los planes de la gobernanza democrática de nuestra Ciudad. Así fue con William Miranda Marín al mando y así es ahora.

A quienes dudan de ese énfasis en todo lo que hace en Caguas, basta con visitar la Plaza Santiago R. Palmer y mirar hacia la Escuela Secundaria Especializada en Ciencias y Matemáticas (CIMATEC) e intuir o constatar cuáles son los modelos educativos que se conciben en la más criolla de las ciudades con el objetivo de insertar a sus jóvenes en un mundo globalizado.

Si eso no bastara, cualquier otro incrédulo podría darse una vuelta por el antiguo edificio Sears y hacer una inmersión en el mundo de las ciencias donde está prohibido “no tocar”, pero sí aprender descubriendo, haciendo y  disfrutando.

Asimismo, en Caguas se cuenta con museos donde se aprende de historia y arte, un Jardín Botánico y Cultural donde también la gente puede valorar sus raíces y comprender la importancia del cuidado de nuestro ambiente, colegios y universidades de primer orden caracterizadas por la modernidad y la seriedad de sus programas educativos, centros culturales donde se incentiva el amor por lo nuestro y otras tantas actividades en las que nuestros jóvenes pueden aprender, mientras se divierten.

Eso es Caguas y eso es lo que define una Ciudad Educadora, un lugar donde todos sus espacios se conciben como parte del “Aula Magna”  y en los que su gente puede educarse de manera formal e informal; es decir, donde no tiene que mediar un maestro y un alumno, sino que la propia ciudad adquiere personalidad propia y es la “educadora” por excelencia.

Caguas ha incorporado el espíritu de las diversas acciones a las que se refiere la “Carta de las Ciudades Educadoras” en la que se reconoce que nuestros niños y jóvenes han dejado de ser protagonistas pasivos de la vida en su ciudad. Es por eso que en la ciudad se propone un equilibrio entre la identidad y la diversidad en un mundo globalizado para que niños, jóvenes y adultos puedan encontrarse, mediante la reflexión y el diálogo, con “su” particular aprendizaje, dentro de un mundo cambiante y caracterizado por la incertidumbre.  En ese sentido la Ciudad “enseña”, primero, a ser y, luego, a estar en comunión con los demás, aquí o más allá, con el mundo como aldea o “barrio”.

Muy pronto el concepto de Ciudad Educadora se expandirá y de esa manera más industrias y lugares de trabajo abrirán sus puertas para que, particularmente, nuestros niños y jóvenes descubran sus verdaderos talentos mediante diversas experiencias de “aprendices en formación” (“apprenticenship”). La idea de esta nueva etapa en la evolución de la ciudad es facilitar que existan más espacios en los que se pueda aprender mediante vivencias con quienes podrían considerarse “mentores” de nuestra juventud.

El modelo al cual se aspira es a uno en el que se armonicen la teoría y la práctica y, de esa manera, se impulse la competitividad de los egresados del sistema educativo. Hablando en cagüeño, a lo que se aspira con estos nuevos pasos es a hacer pertinente la educación y a convertirnos, todos en co-responsables del tipo de calidad de educación y estilo de vida que deseamos para la generación de ahora y del futuro. Las acciones en esa próxima etapa se realizarán en fases tales como la de (1) Exposición profesional para el nivel elemental; (2) Identificación para el nivel intermedio; (3) Inmersión para el nivel superior y la de (4) Aprendiz para el nivel postsecundario.

La realidad es que desde hace tiempo sabemos que en Puerto Rico es necesario reinventarnos para hacernos más competitivos y salir del atolladero en que nos hemos metido: endeudamiento público, deserción escolar con sus consecuencias sociales, migración masiva de jóvenes y la abominable corrrupción que se traga los recursos fiscales, entre otros males.  Pues bien, el camino es apostar a la educación, a concertar esfuerzos que nos permitan proclamarnos como uno de los países en que la educación se convierte en el mejor pasaporte a un futuro mejor.

Mi experiencia me dice que allá afuera hay muchísimos empresarios, dueños de talleres y líderes de nuestras industrias deseosos de colaborar con la formación de nuestros jóvenes. Es hora de tocar y abrir puertas. Es hora de darle vida y pertinencia a la educación porque en ese acto se nos va la vida y la de toda una generación que jamás nos perdonará la vagancia, el conformismo o la locura de hacer lo mismo, esperando resultados diferentes.

Felixlrm@gmail.com



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