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EduPensar: La escurridiza verdad…

altEn estos tiempos de incertidumbre, de líderes impredecibles y de la gran manipulación en la era de la “post-verdad”, a todos nos toca descubrir la realidad que nos afecta personalmente y colectivamente. El ejercicio no es sencillo. Como parte de ese empinado propósito, solo bastaría analizar lo que intenta decirnos Kellyanne Conway, una de las principales asesoras de Donald Trump, quien nos habla en “nuevalengua” del concepto “hechos alternativos” con el fundamental propósito de negar la evidencia empírica, la que se puede constatar, y canjearla por una sombra de cómo entendíamos el pasado, mientras nos controlan el presente.

Como producto de lo que leo y observo a mi alrededor, pienso que esta nueva forma de gobernar “el mundo que fue” nos arrastra a todos a una manipulación de la realidad y a un estado de engaño que se manifiesta en casi todos los aspectos de nuestras vidas. El fenómeno que observo no aplica solo a los Estados Unidos, sino también aquí, en el inicio de un nuevo gobierno, a nivel “local”.

En lo que respecta a los que vivimos “acá”, en esta isla atascada en gigantes deudas, vigilada por una Junta de Supervisión Fiscal y gobernada por una nueva camada de jóvenes que buscan sacarnos del hoyo en que nos metimos, esa búsqueda de la verdad para entender dónde estamos y hacia dónde vamos, se hace imperativa.

Si allá existe un Donald Trump manipulando datos y fragmentos de argumentos para prevalecer y hacer lo que le plazca, acá no es menos importante el escudriñar con rigor las movidas de los nuevos regentes de la cosa pública.

Como muestra sencilla de lo que está ocurriendo, examinemos los posibles efectos de las diversas leyes que se están aprobando a prisa para supuestamente sacarnos del hoyo en que, insisto, nosotros mismos cavamos, pero, al mismo tiempo, pongamos un ojo avizor a los “remedios” que nos da el gobernador actual, un tanto parecidos a las movidas del gobernador pasado. Si la propuesta durante el periodo eleccionario era que no podíamos seguir en la “locura” de hacer las mismas cosas, esperando resultados diferentes, entonces creo que también hemos sido engañados porque las dosis de alternativas distintas escasean en el repertorio gubernamental que observo hasta ahora.

La verdad escurridiza se encuentra en todos lados. Si es que nos preocupa y nos ocupa la salud, por dar un ejemplo, miremos la letrita pequeña de las aseguradoras de los planes de salud y escrudriñenos las cientos de artimañas que tienen para engordar los bolsillos de sus accionistas, a cuenta de los médicos y, finalmente, de nosotros mismos, el pueblo que paga por todos los platos rotos.

Si es que no estamos satisfechos con lo que nos ocurre en la educación, ahondemos más respecto a lo qué está pasando en esas escuelas en las que escasean maestros de ciencias, matemáticas e inglés y, por ende, los estudiantes salen perjudicados cuando se enfrentan a una Prueba de Evaluación y Admisión Universitaria regida por el College Board mediante la cual se determina quién entra o no a la universidad pública.

En ese mismo renglón de la educación, fijemos un poco más la mirada en lo que le está sucediendo en la Universidad de Puerto Rico, a la cual se podría estar encarrilando a un deterioro mayor de todas sus operaciones y cómo se podría afectar el futuro mismo de nuestro País porque, a mi juicio, sólo podremos salir del estado actual de desamparo agarrados de un sistema universitario de calidad que nos eleve a los niveles de excelencia que el mundo globalizado demanda.

Por otro lado, si es que nos preocupa la seguridad, otro renglón importantísimo en la calidad de vida de cualquier pueblo del mundo, pues, entonces, deberíamos examinar más profundamente cuál es la verdad que nos dicen los coroneles u oficiales de una Policía Estatal, a quienes se les cuestiona si llegaron a sus puestos por sus méritos o por otros métodos bochornosos.

En fin, a todos nos debe importar lo importante. Esta nueva realidad de una realidad distorsionada por la manipulación y un estado de engaño que se disfraza de variadas maneras como si fuera una descarada trompetilla, debe ser nuestra asignación mayor como ciudadanos.  Mirar hacia otro lado, esconder nuestras cabezas en la arena o hacernos los “locos” no es la opción. A todos nos corresponde ser mejores ciudadanos y ser menos indiferentes en torno a lo que nos ocurre.

Un fragmento de un poema que, sin certeza, se le atribuye a Bertolt Brecht lo expresa a su particular manera:  “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.  Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.  Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí, pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”. Todo está dicho en diversas épocas, pero la historia misma se encargará de nosotros al momento de examinar qué hicimos cuando atisbamos engaños y optamos por hacer ¡nada!

Felixlrm@gmail.com



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