Dedícate a la Salud. EDIC

EduPensar: Hacia ningún lugar...

altUn libro me lleva a otro y es por eso que he leído a Giovanni Sartori, un autor italiano que se dedicó hasta los otros días a “irritar el pensamiento”, como pocos escritores. Su librito “La carrera hacia ningún lugar” o la diez lecciones que escribe sobre nuestra sociedad en peligro, nos hacen reflexionar sobre varios temas en torno al “homo sapiens” que parece no saber tanto...

A Giovanni Sartori hay que leerlo con un salvadidas por si acaso uno se estrella en sus geniales divagaciones. Con eso dicho, me aventuro a comentarles su “lección” sobre si realmente es una “guerra” o no la que estamos librando contra el islam o es que estamos usando unos eufemismos u otros términos para no contrariar demasiado al mundo islámico. Si es verdad que estamos librando una guerra, comencemos por decir la palabra correcta porque las palabras son como “nuestras gafas” y, entonces, coincidiremos que nuestra sociedad está en peligro porque se están librando cuatro tipos de guerras.

En primer lugar, existe (1) la Guerra Terrorista, que es la que se caracteriza por aterrorizar al enemigo y mantener “en crescendo” el pánico mundial que nos afecta a todos. Segundo, estamos ante la (2) Guerra Global, que es la que se produce desde Osama Bin Laden, quien atacó países islámicos considerados moderados, como Arabia Saudí y otros más alejados de su fe y su peculiar manera de ver la vida, como es el caso de los Estados Unidos. Tercero, el mundo sucumbe ante la (3) Guerra Tecnológica, que es la que se aprovecha de las vulnerabilidades de una nueva sociedad que puede sucumbir a armas bacteriológicas y otros artefactos o artimanañas. Por último, existe, (4) la Guerra Religiosa, que es la que se alimenta de un fanatismo religioso que, precisamente, está protegido por una fe religiosa. En ese tipo de guerra es que el islam es como un mar en el cual “los terroristas son los tiburones”, sentencia Sartori.

Si el autor tiene razón y todos acá, en Norteamérica, en Europa y en otros lugares del Mundo estamos siendo víctimas de estos cuatro tipos de “guerras” no hay duda de la precariedad y el peligro en que vivimos. Una vez que reconozcamos que la guerra en que estamos o que nos han metido ISIS, Al Qaeda y otros grupos terroristas es un tipo de “guerra santa”, también nos debemos preguntar si hay o había manera de evitarla o no. La contestación de Sartori es que no, que es tarde, ya que nosotros, Occidente, nos convertimos en invasores y, como proclamaba el gran historiador Arnold Toymbee: “Por primera vez en la historia de la humanidad ha surgido una civilización de carácter planetario que no conoce fronteras.

Su poder de expansión es ilimitado, lo cual la convierte, más allá y fuera de cualquier intención en constitutivamente imperialista.” A lo que se refieren tanto Toymbee (antes), como Sartori (ahora) es que, sin querer queriendo, nos hemos entremetido en el islam pensando que el modernismo de Occidente pudiera ser una “salvación moderna” a un mundo arcaico o un tipo de “liberación” mágica, mientras el musulmán percibe que esa liberación no es más que una agresión y su destrucción cultural.

La tesis central de Sartori es que nuestro mundo peligra y que vamos hacia la nada, mientras no declaremos lo que realmente pensamos y, además, evitemos llamar las cosas por su nombre, que no es cosa pequeña, cuando se trata de nuestra subsistencia. Su llamado es que realmente existen los “hechos”: (1) existe un conflicto de culturas y, por cierto, una invasión de Occidente a otra cultura, la del islam, en un intento de “democratizarlos”, no solicitado; (2) existen evidencias de que Occidente es considerado por el mundo musulmán como el “gran Satán” y, por lo tanto, el conflicto es de naturaleza religiosa.

¿La conclusión final para quienes estamos cerca de los Estados Unidos? Pues bien, mi reflexión final de este bendito y maldito libro que me irrita como pocos es que todos acá andamos ciegos y tropezando con diversos términos que no son más que subterfugios para contentarnos con los tragos amargos de una sociedad en precario, atrapada en su expansión y, al mismo tiempo, atascada en el miedo que la puede enterrar muy pronto. Si estamos añorando que en Siria, Irak, Irán, Libia y otros países vetados por Donald Trump nos conciban como “amigos” inclinados a instaurar un “mundo mejor”, es mejor que entendamos, desde ya, que ese cuento no se lo creerá ningún joven o adulto musulmán que entienda que hay un intruso en su casa.

El paseo como héroes de los soldados norteamericanos por las calles de las ciudades de Europa liberadas de los nazis jamás se repetirá en el mundo musulmán. Ellos entienden que han sido invadidos y, precisamente, los “invasores” somos quienes no hemos entendido que el traje de sastre occidental no le sirve a todos por igual porque “unos somos más iguales que los demás” o unos u otros nos hemos convertido en ciegos, sin saberlo... y por, lo tanto, nuestra sociedad peligra. Comentarios a: (Felixlrm@gmail.com)



Compartir en Medios Sociales
 

Regístrate para poder comentar.

Redes Sociales - Conéctate

FacebookTwitter
Banner

Nuestra Portada